Espartana y Guerrera

Espartana y Guerrera

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miércoles, 17 de junio de 2015

¿Qué puedes hacer un martes?



  Dicen que los martes son el peor día de la semana. El otro día hasta escuché o leí por ahí que un estudio de la universidad de Londres también lo ha confirmado.

  ¿Que por qué? A saber. Quizá tenga que ver con la mitología romana, en la que Marte es el Dios de la guerra. O quizá en la mitología se le puso ese nombre porque ya, por aquel entonces, los martes ya eran dignos de destacar.

  Dichos como "en martes ni te cases, ni te embarques" o "en martes de mierda te hartes" habrán salido por algo, no creo que sea simplemente por la rima.

  Como a mí me gusta mucho compartir y no me gusta que unos tengan mucho y otros tengan poco, he decidido compartir mi martes. Así que ayer, decidí ir al banco. 
  Ellos están ahí sentaditos, rodeados de dinero, con su calefacción si hace frío, su aire acondicionado si hace calor, sus jornadas de cuarenta horas (o menos), sus pagas... en fin, que sea martes para todos ¿no?

  A ver, algo tenía que discrepar con ellos, no iba a ir allí y plantarme a discutir sin motivos, que será por motivos, pero no, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, casualmente había visto y quería que me explicasen por qué en el cargo de "comisión de mantenimiento" la cuota era mayor que el trimestre anterior.

  Pues eso, que no sé de qué mantenimiento hablan cuando mi cuenta la que la mantiene soy yo, que ellos no me ingresan nada. Pero nada, por ahí no había nada que hacer.

  Seguimos, y la explicación a la subida es que en abril subió.
  Ah, qué bien, ¿y quién se ha enterado? Pues ellos que son los que descuentan alegremente de tu cuenta las cantidades que estimen oportunas y, más vale que tengas previsto tener dinero para estos casos, porque sino, te lo descuentan igualmente y luego te llega otra comisión, "comisión por descubierto". Anda que no.
  Así que tú te resumes en mantener dinero para que ellos dispongan cuando crean conveniente.

  Pues no lo veo normal. Pues que sea martes para todos.

  Entonces, ¿no habría alguna manera de que yo no tenga que pagar eso?
  Sí, si tengo mucho dinero en el banco a mí no me cobran gastos de mantenimiento.

  ¿Y por qué en esas circunstancias no hay gastos? Debería de cobrarse más porque habría más que contar y daría más trabajo ¿no?
  No hay respuesta, sólo que son normas del banco.
  Y con esa frase se queda más ancho que largo.

  Martes, hoy es martes, martes para todos.

  O sea que yo me entere, ¿que quien menos tiene es quien más paga?
  Y responde que tristemente así es.

  Y yo, que de martes estoy bastante acostumbrada, pues quería que, al menos por un momento, él también supiese que era martes. Así que insistí dando vueltas por aquí, por allí, por el otro lado, insistiendo en que tenía que haber alguna manera para que yo no tuviese que pagar esa comisión.

  Y, de repente... apareció la dichosa solución.
  Me dijo que como era muy simpática y optimista, que me seguía por twitter y me leía a menudo el blog, que como algo "personal" no me iban a cobrar más las comisiones. (Ya sé que esto no se lo ha creído nadie, ni si quiera yo que lo estoy escribiendo jajajaja)
  Sí, la única solución es la anteriormente dicha. Que tuviese no sé cuántos millones de euros me dijo, creo que comentó como cinco mil euros o así, una millonada vamos, y que entonces dejarían de estirparlo de la cuenta.

  Así que, ya sabiendo lo que había, mi martes al menos lo compartí.
  
  Preparando algo para el martes que viene... jeje. Ya os contaré.

lunes, 11 de mayo de 2015

Para esas personas que... se lo han ganado.




Rata inmunda, 
animal rastrero, 
escoria de la vida, 
adefesio mal hecho.


Infrahumano 
espectro del infierno, 
maldita sabandija 
cuánto daño me has hecho.


Alimaña, 
culebra ponzoñosa, 
deshecho de la vida, 
te odio y te desprecio.


Rata de dos patas 
te estoy hablando a ti 
porque un bicho rastrero 
aún siendo el más maldito 
comparado contigo 
se queda muy chiquito.


Maldita sanguijuela,
maldita cucaracha, 
que infectas donde picas,
que hieres y que matas.


Alimaña, 
culebra ponzoñosa, 
deshecho de la vida, 
te odio y te desprecio.


Rata de dos patas 
te estoy hablando a ti 
porque un bicho rastrero 
aún siendo el más maldito 
comparado contigo 
se queda muy chiquito.


Me estás oyendo inútil, 
hiena del infierno, 
¡cuánto te odio y te desprecio!


Maldita sanguijuela, 
maldita cucaracha, 
que infectas donde picas, 
que hieres y que matas.


Alimaña, 
culebra ponzoñosa, 
deshecho de la vida, 
te odio y te desprecio.


Rata de dos patas 
te estoy hablando a ti 
porque un bicho rastrero 
aun siendo el mas maldito 
comparado contigo 
se queda muy chiquito.




Y ahora, si queréis os lo digo cantando...



Gracias a Paquita La Del Barrio
por expresarse y cantarlo tan bien.

miércoles, 15 de abril de 2015

Recaditos, postillas y posdatas.



   ¡Dioses del Olimpo que habláis con nosotros, pobres mortales, qué desagradecidos somos al no seguir vuestras sabias doctrinas!

  ¡Oh, santos e ilustrados maestros, infielmente ignorados por estos irrespetuosos humanos llenos de defectos!

Hacemos mal las cosas, pues así nos pasa, que nos salen mal.


  Parece un fragmento sacado de la mitología griega pero es una realidad a día de hoy.

  No son dioses, ni mucho menos, pero ellos así lo creen. Se creen superiores a todos los que les rodean y nadie es capaz de alcanzarlos en ningún ámbito, ya sea artístico, físico, psíquico o ideológico.

  Son "el niño en el bautizo, la novia en la boda y el muerto en el entierro". Siempre, siempre, han de ser MÁS que nadie.

  Nadie se atreve a llevarles la contraria. Nadie se atreve a decirles NO. Simplemente se limitan a callar, asentir y luego, al doblar la esquina, se continua con la vida habitual.

  Puede que ese sea el problema, si nadie les dice que están equivocados o, simplemente, que se piensa de otra manera...

  Pero claro, todo tiene un por qué, todo tiene un motivo, una razón, aunque tú aún no lo hayas presenciado.

  
  Tus logros siempre serán menospreciados.
  Tus errores serán recordados por los siglos de los siglos amén, pero los suyos... no, ellos no cometen ni han cometido jamás de los jamases errores, no, y si en alguna circunstancia o momento se han cometido la culpa es de los demás, es que los dioses nunca se equivocan.

  Se disfrazan de humildes y tienen una prepotencia que les rebosa por los poros. 
  Pronuncian buenas palabras y, entre medias, así como quien no quiere la cosa, escupen posdatas altamente dañinas para la salud.
  Apariencia de empáticos, tiranos en la realidad.
  

  Hasta que llega el día en el que alguien les baja de su pedestal de oro. Simplemente por decir NO. Por expresarme libremente. Por poner en conocimiento que en mi vida y en mis decisiones mando yo.
  Puede gustar o no, se puede estar de acuerdo o no, pero por encima de todo SE DEBE RESPETAR.


  Y entonces, aparecieron las terribles plagas surgidas de unos labios sinceros en los que ya no había disfraz capaz de contenerlos. Plagas en las que los recaditos se convirtieron en órdenes, las postillas en ejecuciones y las posdatas en dolorosas puñaladas.
  

 ¡Pero una Guerrera nunca se rinde!


  Porque nada ni nadie me podrá cambiar.
  Porque nada ni nadie anulará mi libertad de decidir mi vida.
  Lo más importante, porque a nadie consiento que dañe a mi familia.


  Ahora me toca ser la mala, según los dioses, pero por mucho que lo crean no son capaces de imaginarse lo mala que puedo llegar a ser.
  Porque la paciencia tiene un límite y la bondad no le hace a una tonta, aunque a veces lo parezca, y hay cosas que ni tolero, ni pienso consentir.
 Pero yo sí tengo educación, valores y respeto, hasta que queráis que me ponga a vuestro nivel y os cuente detenida y detalladamente vuestros errores cometidos como cualquier mortal. Incluso si queréis adjunto posdatas...


  Como siempre digo, hay que sacar siempre el lado bueno de las cosas, y vaya si lo he sacado, he conseguido desenmascarar a los falsos dioses.
  Ahora de nada les servirán sus preciados recaditos.

  
  Parece ser que ya nos conocemos todos.

.......


Guerrera libre,
fiel a mis principios.

viernes, 27 de marzo de 2015

Cosas de la vida.



  Situaciones complicadas llegadas de forma inesperada.

  Lo más difícil es asumirlo. 
  Sí, no depende ni ha dependido de ti, pero es muy complicado aceptarlo. Crees que has trabajado duro, que has puesto todo de tu parte, que has conseguido mirar hacia adelante y, de repente, todo se va al traste.

  Fin.

  ¿Y ahora qué?

  La mente va en todas direcciones, en las racionales y en las emocionales, en las correctas y en las incorrectas también. Y ahora qué...

  Por momentos crees que lo has superado. Sí, buscas el lado bueno de las cosas, que siempre aunque no lo parezca lo hay, e intentas convencerte de que la prueba está superada. Eres una heroína y puedes con todo.

  Por momentos te lamentas. Aunque no quieras hacerlo, pero sin más aparece ese sentimiento. Tristeza. Y no hay más. 

  Pero en lo más hondo de ti sabes ser racional.
  Sabes que el único camino posible para poder continuar es asumirlo.
  Sabes que debes seguir y no seguir de cualquier manera, no. Debes seguir con la fuerza, energía y optimismo que te caracteriza porque si no, no serías tú.

   Un poquito de tiempo bastará, creo.

  Tiempo y enfriar un poquito el corazón para conseguir que la razón temple el momento.

  
Todo mi ánimo a quien
lo pueda necesitar.
De todo se sale.

miércoles, 4 de marzo de 2015

PALABRA.



  Qué desagradables son estas personas que pretenden estar en todas partes creyéndose los dioses del mundo, los imprescindibles. Pero cuando en verdad tienen que estar no se les encuentra por ninguna parte.

  
  Cuando alguien se ofrece a hacer algo, libre y voluntariamente, se da por hecho que es quien se va a encargar. Claro, queda muy servicial de cara a la galería, pero la realidad es que te dejan tirado y sin explicaciones.
  

  ¿Querer aparentar? ¿Esa es la cuestión? Porque por lo que a mí respecta lo único que aparenta y demuestra es que es una persona que no tiene PALABRA, algo que parece que hoy en día está en desuso y, por lo que se ve, se estila bastante.

  PALABRA, VALORES, COMPROMISO... están siendo empleados en vano.

  Hoy pesa más un euro en el bolsillo que tener una conciencia tranquila. Quizá porque no hay conciencia tampoco...

  Lo que hoy digo, mañana no recuerdo.
  Lo que hoy prometo, mañana he olvidado.
  Lo que hoy pienso, mañana lo contrario.
  Lo que hoy exijo, mañana tiene que estar.

  Para eso sí, para exigir, pedir, cobrar, ahí no tengas lapsus de memoria tú y no te retrases de la fecha prometida o lo pagarás más caro de lo que piensas.

  
  Hay momentos en los que llego a pensar que la equivocada soy yo. Porque cuando somos más y todos están conformes bajo el yugo, nadie se extraña porque ayer sí y hoy no, nadie se preocupa, nadie se queja, ni siquiera nadie pregunta, pues una piensa que a lo mejor entendiese algo que no era, que sería producto de mi imaginación pero, cuando está escrito... oh... nada cómo releer y descubrir la verdad. No, no soy yo la equivocada.

  ¿Por qué la gente discute por temas banales y cuando tiene sobrados motivos para exigir, aunque sea una mínima explicación, desaparecen?
  ¿Porque esperan que otros les solucionen los problemas?

  
  Al final de todo, quien menos culpa tiene es quien termina pagando los platos rotos. Y desde ya, que lo siento, que lo siento de veras, pero sólo voy a pelear por lo que es mío y por lo que me pueda afectar a mí.
¿Quién quiera saber? Que vaya y pregunte donde corresponda.
¿Quién necesite algo? Que vaya y pida donde tenga que ir.
¿Quién desconozca algo? Que se instruya donde sea pertinente.
¡Pero conmigo no contéis!

  Parece ser que compartir información relevante para vosotros, además de no ser agradecido, por supuesto, encima es mal tomado. ¡Pues una y no más!

  Nadie jamás me ha regalado nada, no esperéis ni un regalo más por mi parte.


  Seguimos aprendiendo
siendo fiel a mis principios.