Espartana y Guerrera

Espartana y Guerrera

Translate

viernes, 27 de marzo de 2015

Cosas de la vida.



  Situaciones complicadas llegadas de forma inesperada.

  Lo más difícil es asumirlo. 
  Sí, no depende ni ha dependido de ti, pero es muy complicado aceptarlo. Crees que has trabajado duro, que has puesto todo de tu parte, que has conseguido mirar hacia adelante y, de repente, todo se va al traste.

  Fin.

  ¿Y ahora qué?

  La mente va en todas direcciones, en las racionales y en las emocionales, en las correctas y en las incorrectas también. Y ahora qué...

  Por momentos crees que lo has superado. Sí, buscas el lado bueno de las cosas, que siempre aunque no lo parezca lo hay, e intentas convencerte de que la prueba está superada. Eres una heroína y puedes con todo.

  Por momentos te lamentas. Aunque no quieras hacerlo, pero sin más aparece ese sentimiento. Tristeza. Y no hay más. 

  Pero en lo más hondo de ti sabes ser racional.
  Sabes que el único camino posible para poder continuar es asumirlo.
  Sabes que debes seguir y no seguir de cualquier manera, no. Debes seguir con la fuerza, energía y optimismo que te caracteriza porque si no, no serías tú.

   Un poquito de tiempo bastará, creo.

  Tiempo y enfriar un poquito el corazón para conseguir que la razón temple el momento.

  
Todo mi ánimo a quien
lo pueda necesitar.
De todo se sale.

miércoles, 4 de marzo de 2015

PALABRA.



  Qué desagradables son estas personas que pretenden estar en todas partes creyéndose los dioses del mundo, los imprescindibles. Pero cuando en verdad tienen que estar no se les encuentra por ninguna parte.

  
  Cuando alguien se ofrece a hacer algo, libre y voluntariamente, se da por hecho que es quien se va a encargar. Claro, queda muy servicial de cara a la galería, pero la realidad es que te dejan tirado y sin explicaciones.
  

  ¿Querer aparentar? ¿Esa es la cuestión? Porque por lo que a mí respecta lo único que aparenta y demuestra es que es una persona que no tiene PALABRA, algo que parece que hoy en día está en desuso y, por lo que se ve, se estila bastante.

  PALABRA, VALORES, COMPROMISO... están siendo empleados en vano.

  Hoy pesa más un euro en el bolsillo que tener una conciencia tranquila. Quizá porque no hay conciencia tampoco...

  Lo que hoy digo, mañana no recuerdo.
  Lo que hoy prometo, mañana he olvidado.
  Lo que hoy pienso, mañana lo contrario.
  Lo que hoy exijo, mañana tiene que estar.

  Para eso sí, para exigir, pedir, cobrar, ahí no tengas lapsus de memoria tú y no te retrases de la fecha prometida o lo pagarás más caro de lo que piensas.

  
  Hay momentos en los que llego a pensar que la equivocada soy yo. Porque cuando somos más y todos están conformes bajo el yugo, nadie se extraña porque ayer sí y hoy no, nadie se preocupa, nadie se queja, ni siquiera nadie pregunta, pues una piensa que a lo mejor entendiese algo que no era, que sería producto de mi imaginación pero, cuando está escrito... oh... nada cómo releer y descubrir la verdad. No, no soy yo la equivocada.

  ¿Por qué la gente discute por temas banales y cuando tiene sobrados motivos para exigir, aunque sea una mínima explicación, desaparecen?
  ¿Porque esperan que otros les solucionen los problemas?

  
  Al final de todo, quien menos culpa tiene es quien termina pagando los platos rotos. Y desde ya, que lo siento, que lo siento de veras, pero sólo voy a pelear por lo que es mío y por lo que me pueda afectar a mí.
¿Quién quiera saber? Que vaya y pregunte donde corresponda.
¿Quién necesite algo? Que vaya y pida donde tenga que ir.
¿Quién desconozca algo? Que se instruya donde sea pertinente.
¡Pero conmigo no contéis!

  Parece ser que compartir información relevante para vosotros, además de no ser agradecido, por supuesto, encima es mal tomado. ¡Pues una y no más!

  Nadie jamás me ha regalado nada, no esperéis ni un regalo más por mi parte.


  Seguimos aprendiendo
siendo fiel a mis principios.

sábado, 14 de febrero de 2015

Sorpresas de la vida.



  La vida es una sucesión de sucesos que suceden sucesivamente. Y, efectivamente, así es. 
  Sucesos, sorpresas, alegrías y decepciones están a la orden del día, a la vuelta de la esquina. Esto fue, es y seguirá siendo así por los siglos de los siglos.

  Da lo mismo que tú estés implicado o no, que tú formes parte activa o no, si te tiene que llegar no te preocupes que te llegará.

  "Vivimos en una sociedad donde mentir se volvió rutina, traicionar en monotonía y ser hipócrita es la ropa de hoy en día". Esto es lo que hay, sin más.

  Llamadme antisocial, pero yo no entro en este juego.

  No me gustan las mentiras, qué le voy a hacer, soy así. No hay nada más agradable que ir con la cabeza bien alta por todas partes porque nadie me puede reprochar nada, más bien al contrario, que yo valgo más por lo que callo que por lo que hablo.

  No me gustan las traiciones, si alguien me gusta se lo demuestro y doy mi confianza, si alguien no me gusta o considero "persona tóxica" me alejo sin más; ni bien ni mal, cero.

  No me gustan las personas hipócritas. ¿Por qué fingir? ¿Para qué hacer un papel? ¿Es que acaso hay cámaras grabando? ¿Es una postura para lograr un Óscar? Mi cara refleja en todo momento lo que pienso y siento y no tengo que mudar mi semblante por nada ni por nadie, porque repito, yo soy así.

  Quien me conoce sabe como soy.
  Quien cree que me conoce creo que en realidad no tiene ni puta idea de como soy.
  
  Juzgar y condenar sin siquiera preguntar, sin explicaciones ni preguntas, sin palabras, sin razones aparentes, parece a día de hoy algo fácil y gratuito, algo simple y rápido cuando se trata de los demás, cuando se carece de empatía y se rebosa crueldad.

  No tengo que justificarme ante nadie, son mis actos los que hablan de mí, los que han hablado y los que seguirán hablando. Aunque algunos no puedan decir lo mismo, sus actos dejan mucho que desear...

  El tiempo me dará la razón así que, tiempo al tiempo, compañeros.

  Y lo que tiene el tiempo es lo que tiene, que pasa y no se detiene.

  El tiempo pasa, la vida sigue y, por si lo queréis saber, yo tengo una vida, propia, real y, gracias, pero no quiero ninguna más, con la mía soy la mar de feliz.


  En aprendizaje contínuo.
Siempre hay un lado bueno de las cosas.

jueves, 29 de enero de 2015

Pide un deseo.



  Venga, vamos, piénsalo bien, tienes la oportunidad de pedir un deseo.

  ¿Ya lo tienes?
  ¿Seguro que es eso lo que quieres?
  ¿Ya está?

  Bien, ahora, cierra los ojos y susurra tu deseo.

  Ahora que ya has dado todos los pasos... ¡ponte las pilas y haz que se cumpla!
  Sí, has leído bien, haz que se cumpla. Porque como esperes que se cumpla por sí solo lo llevas claro y, no se te ocurra pensar que alguien lo va a hacer por ti, eso sólo ocurre en tus mejores sueños.

  Esperar que los deseos se cumplan, así, como por arte de birlibirloque, por fortuna divina, por alguien a quien crees que le importas no te va a llevar a otro estado que a la desilusión. Da igual si has lanzado las indirectas acertadas, o si has lanzado directas claras, concisas y precisas sin parar, el resultado, salvo en raras excepciones, es siempre el mismo.

  Así que, dime, ¿quieres que se cumpla tu deseo?
  ¡Pues a por él! 
  Ingéniatelas para que así sea. Lucha por él. Búscalo. Pon todo lo que esté de tu parte para conseguirlo y lo tendrás. Y, además, tendrás no sólo tu deseo, también tendrás tu ilusión y tu satisfacción de haberlo consigo, de no necesitar a nadie, de no deber nada a nadie por ello, de saber que si te esfuerzas tienes tu recompensa.

  Yo ya estoy en busca de mi deseo, ¿y tú?

viernes, 14 de noviembre de 2014

Algo extraño está pasando.



  Llevo unos días con unas sensaciones extrañísimas. No sé qué es lo que pasa, pero algo no va bien...

  El sillón está como si alguien hubiese estado sentado hace un rato, pero nadie de la casa a utilizado el sillón.

  En el baño hay humedad como si alguien hubiese salido de la ducha ahora mismo, pero estoy sola en casa.
  
  Voy a la cocina y me encuentro platos y vasos en el fregadero, estoy absolutamente segura de que anoche dejé todo limpio y recogido, hmm...
  
  Voy a preparme un café y, estoy casi segura, ya dudo, que me quedaba más café del que tengo. En fin, lo apuntaré en la lista de la compra.

  Abro el frigorífico y me falta el zumo. Por ahí sí que no hay dudas, anoche mismo metí un brick para que estuviese fresquito. Esto ya se está poniendo serio.

  La cama que estaba recién hecha aparece revuelta y no hay nadie, sólo estoy yo.

  Esto ya pasa de castaño oscuro. Aquí pasa algo y tengo que averiguar qué.

  Empiezo a cerrar todas las puertas y ventanas.
  A mirar debajo de las camas.
  A mirar dentro de los armarios.
  A buscar en la bañera... nada, tampoco.
  No hay explicación lógica. Aquí no hay nada.

  Pasan los días y seguimos más o menos igual, cuando no pasa una cosa, falta otra. Yo sigo intentando encontrar una explicación razonable porque todo tiene una explicación pero de momento no la he encontrado.

  Siguen pasando los días. Todo sigue igual, faltan cosas, se cambian de sitio solas, están desordenadas... pero no pienso rendirme, esto lo soluciono yo aunque me lleve tiempo, pero lo solucionaré.

  Me encuentro con una vecina y al verme mala cara me pregunta si me encuentro bien, así que decido contárselo. Necesito desahogarme un poco, quizá esté paranoica, ya ni lo sé, pero no puedo más.

  Le voy contando y ella parece que no se sorprende. Yo creo que piensa que estoy loca, seguro que llama a alguien y esta misma tarde me internan en un manicomio.
  Sigo contando la situación y ella asiente con toda naturalidad. Sí, creo que mis sospechas serán ciertas... al manicomio de cabeza que voy.
  Termino de contarle y empieza a hablar con una sonrisa de amabilidad...
  -¿Te acuerdas de cuando tuvimos que reformar el edificio? Me dice.
  -Sí, claro que me acuerdo, ¿por qué? Le contesto yo.
  -¿Recuerdas que le dejamos las llaves al que entonces era presidente? ¿Al del quinto? ¿El que tiene el BMW?
  -Sí, me acuerdo. Pero yo te estoy hablando...
  -No eres tú la única a la que le pasan "esas" cosas. Yo me dí cuenta hace poco. Déjame que te cuente. El caso es que cuando le dejamos las llaves Manolo hizo copias, entonces las cosas le iban bien y todo funcionaba con normalidad, las mantenía guardadas por si pasaba algo, pero la situación cambió. Le redujeron sus ingresos y necesita más dinero para seguir con su tren de vida. Como no quiere que nadie sepa de su estado decidió utilizarlas. Entra en las casas y va tomando lo que va necesitando, un café, un zumo, una ducha...
  - Y ¿por qué no lo pide? Quiero decir, si a mi me lo dice no me importaría que viniese a desayunar, o darle un paquete de café...
  -Ya te lo he dicho antes, porque no quiere que nadie se entere de su situación.
  -Vale, pero ¿él conoce la mía? Quizá yo lo necesite más que él pero no entro en las casas de nadie a tomar nada, si puedo lo tengo, si no puedo pues me aguanto.
  -Qué me vas a contar a mi... con los últimos céntimos que me quedaban compré un litro de leche y otro de zumo para que desayunasen los niños y cuando nos levantamos por la mañana no estaban. Se comieron cuatro galletas que nos quedaban...
  -¿Y no le habéis dicho nada?
  -Qué le vamos a decir. Sabemos quién es ¿recuerdas, el del BMW? Quién nos va a creer... Lo único que hacemos es que le dejamos lo que creemos que puede necesitar pero, eso sí, echamos el pestillo de las habitaciones por precaución... ya sabes... estamos dormidos... y... no sé... me da cosa... mejor prevenir.
  -Pues yo no consiento eso, lo siento. ¿Todo eso por seguir con su "tren de vida"? ¿Todo eso sin preguntar? ¿Sin pedir permiso? No, por ahí no... Cada uno tiene que ser consciente de lo que puede o no hacer y hasta dónde puede o no puede, pero lo que no se puede consentir es que siga en "su tren" a costa de los demás. 
Ahora mismo me voy a comprar una cerradura ¿te vienes?
  -Sí, creo que lo mejor será ir contigo a comprar otra.

  Así es como me siento...

...tras haberme enterado de que mi compañía de internet entró en mi router y me activó un servicio sin mi permiso, el 2º cablemodem.
  Parece ser que mi router tiene dos cablemodem, uno para mi red wifi y el otro para compartir con el resto del mundo.
  Según ellos no afecta a mi velocidad, pero sí que afecta y mucho.
  Llevaba tiempo preocupada porque el ordenador no funcionaba bien, en el móvil las redes sociales iban fatal y la nueva tablet... ¿cómo no iba a funcionar bien si no tiene nada?
  Mirando por aquí, por allí hasta que... ¡Zas! ¡Lo encontré! 
  Gracias a comentárselo a una amiga y, casualidad, a ella también le había pasado. El problema estaba en el router, y en esa pequeñita luz, que pensé que estaba medio fundida, no... es porque el router está medio desbloqueado y todo el que pase cerca de mi casa que sea de la misma compañía no es que sólo se pueda conectar, es que se le conecta su móvil directamente.
  Todo esto siempre y cuando yo mantenga mi propio router encendido, claro, porque si le apago la "red wifi solidaria" desaparece.

  Resumiendo:
- Me han entrado en mi wifi.
- Me han activado un servicio sin informarme y sin mi consentimiento.
- Me baja, y mucho, la velocidad.
- Permito, sin saberlo, que gente que no conozco de nada se conecte a mi router el cual yo mantengo eléctrica y monetariamente.

  ¿Y qué recibo yo a cambio?
- Un dinero menos al mes.
- Mala conectividad.
- Conexiones interrumpidas.
- Pérdidas de tiempo.
- Dejar la puerta entreabierta para que alguien pueda entrar en mi red.

  ¿Qué hace la compañía de internet por mí, que soy la que paga mensualmente?
- NADA.
  Ni una explicación, ni una solución, ni una rectificación, ni, tan si quiera, darme de baja de dicho servicio, al cual accedí a darme de baja gracias a un enlace que encontré en la red a través de mi móvil, que afortunadamente, no es de la misma compañía, porque en la cuenta de cliente de dicha compañía no aparece que yo sea una "routera solidaria" en cambio, sí que aparece para que me dé de alta para poderme conectar en los wifis privados a través de mi móvil.

  Siento que han violado mi privacidad.
  Han entrado en mi casa sin mi permiso y han tocado mi router (aunque no haya sido físicamente).
  Me siento engañada.
  Me siento estafada.

  La compañía es ONO. 
  La red solidaria se llama _AUTO_ONOWIFI.
  Si buscáis redes wifi y os aparece esa, recordad que hay alguien detrás manteniendo ese router.

  Así amplian coberturas en redes móviles y siguen en su tren de vida...

¡PAGAS TÚ!